«MAESTRO, ¿DÓNDE VIVES?» (Jn 1,38) octubre 10, 2019 – Publicado en: Autores

Con este título, Jesús Girón, nos presenta su estudio exegético-teológico sobre la función del adverbio “dónde” en el evangelio de Juan; una función simbólica y teológica que nos llevará a conocer la identidad de Jesús de Nazaret.
**En primer lugar, Jesús, enhorabuena porque has podido ver publicada tu tesis doctoral y has accedido a concedernos esta entrevista. Cuando he tenido tu libro en mis manos y lo he leído, me ha venido algo a la mente. Muchas personas leemos diariamente la Palabra de Dios o la escuchamos y cuando escuchamos los primeros versículos, parece que ya continuamos la lectura mentalmente porque nos la sabemos casi de memoria de oírla o leerla una y otra vez. Tú, sin embargo, has llegado a fijarte en un adverbio. Podrías contarnos a qué se debe que te hayas fijado en ese tema. ¿Ha sido idea tuya o te dejaste orientar por algún profesor de Sagrada Escritura?

La primera vez que hablé con mi director de tesis, yo le propuse un tema distinto, relacionado con la fiesta de las Tiendas en el Evangelio de Juan. Él me hizo una contraoferta: trabajar el adverbio «dónde» en el Evangelio de Juan. Yo le dije que me diera una semana para pensarlo y rezarlo. A la semana volví, y le dije que aceptaba su propuesta. Le confesé que, al principio, me había parecido algo raro, pero al decirme que la primera de los 18 citas a estudiar era Jn 1,38 me dio un vuelco el corazón. Él me dijo que ya se había dado cuenta, y me preguntó si podía saber por qué… Yo le contesté que ese versículo fue el lema de la JMJ de París en 1997, cuando yo le dije SÍ al Señor. Se trataba de un versículo muy especial que había cambiado mi vida, y que después había orado y rumiado mucho. Por eso, me parecía providencial que 17 años después de aquello pudiera empezar mi tesis doctoral con un versículo tan significativo para mí.
**Esos dieciocho textos en los que aparece el adverbio “dónde” en el evangelio de san Juan, tú has hecho una división entre aquellos que lo emplean desde la fe o desde la falta de ésta, y aquellos en los que el adverbio “dónde” sale de los labios del mismo Jesús. El análisis que presentas de cada uno de los textos, me ha parecido rico y digno de leer con detenimiento. Pero, te voy a poner en el compromiso de elegir uno de los textos. ¿Con cuál te quedarías?
Evidentemente me quedo con el primero de ellos, Jn 1,38, por lo que te acabo de contar, porque es el primero, porque da nombre al título del libro, y porque es un versículo tan rico, y tan joánico, que no deja de sorprenderme.
**Jesús, tu libro lo has estructurado en cinco capítulos, de los cuales, como tú mismo indicas en la descripción, el primero es de tipo introductorio y el último, conclusivo. De los tres restantes, ¿cuál nos recomendarías leer con más atención y por qué?
Los tres son importantes y necesarios para comprender bien el desarrollo de la tesis. De todas formas, si tuviera que concentrar las fuerzas en uno de ellos, tal vez diría que el Capítulo 2: el adverbio en labios de aquellos que buscan a Jesús desde la fe. De todas formas, cada capítulo cuenta, al final, con una pequeña síntesis teológica, que puede ayudar a comprender el sentido del capítulo sin tener que profundizar demasiado en el análisis exegético de los textos, que puede ser más árido para los que no conocen el griego.
**Todos hemos pasado en alguna ocasión por un aula, y de todos es bien conocido cómo algunos profesores influyen de forma decisiva en nuestras vidas. En tus agradecimientos del libro, nombras a algunos de ellos. No te voy a poner en el compromiso de decantarte por uno o por otro, pero sí te quiero preguntar… ¿eres consciente, como profesor de Sagrada Escritura en la Facultad de Teología San Vicente Ferrer y como capellán del CEU-Cardenal Herrera que con tu vida y con tu docencia influyes en la vida de los otros? ¿Cómo vives ese “peso”?
Sí. Soy consciente, pero no lo vivo como un peso, sino como un regalo inmerecido. Es verdad que sientes una gran responsabilidad y eso siempre tensiona un poco. Nunca olvidaré el primer día de clase, cuando entré en el aula en el que yo había sido alumno hacía ya años. Y sentí y gran temor reverencial.
Durante los años de estudio en Roma, cada día, antes de ponerme a estudiar hacía una oración que me ayudaba mucho entonces y ahora: «Señor, dame fuerzas para poder estudiar y trabajar, comprender y aprender, de modo que pueda conocer tu Palabra, para amarla, vivirla y anunciarla». Es lo que ahora intento hacer con la ayuda del Señor: transmitir con la mayor fidelidad posible este tesoro que se nos ha encomendado, para que otros puedan también conocer, amar y anunciar su Palabra a tantos que la necesitan.
**Para aquellos que con la lectura de tu libro, se quieran acercar a conocer un poco más el Evangelio… ¿qué les recomendarías?
Yo les recomiendo ir directo a las fuentes, a la Palabra de Dios. Si la pueden leer en griego mejor, porque es como ver una peli en versión original, y gana tanto…! Si no, pues en nuestra lengua materna y ya está. También recomiendo leerla con alguien. Eso ayuda a no caer en subjetivismos para hacer decir a la Palabra de Dios lo que a mí me parece. Es bueno contrastar y descubrir qué dice objetivamente la Palabra de Dios, para luego pasar a ver qué me dice a mí personalmente. Por eso creo que la Lectio Divina es muy importante. Nosotros en la parroquia de Alfara vamos a comenzar este curso con Lectio Divina. Estáis todos invitados, cada tercer jueves de mes a las 20.00 para leer, orar y compartir el Evangelio del Domingo.
Gracias, Jesús, por concedernos esta entrevista a Edilva. Con tu trabajo nos has acercado a la Palabra de Dios, siempre viva y eficaz. Ahora, nuestro deseo es que igual que tú respondiste a la llamada de la JMJ de la mano del cuarto evangelio, otros respondan de la misma manera, para que nunca falten en la Iglesia manos que trabajen por el Reino de Dios.

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